
Tú no me conoces, pero me llamo Edward Bloom. Te quiero. He pasado los últimos 3 años trabajando para averiguar quien eres. Me han disparado, acuchillado y aplastado de vez en cuando. Me han roto las costillas dos veces. Pero todo ha valido la pena. Ahora que te tengo aquí delante de mí, por fin puedo hablarte. Porque estoy destinado a casarme contigo. Lo supe desde el primer momento que te vi en el circo y ahora lo se aun con más certeza.